Trabajo infantil en Uruguay
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> Mientras muchas voces se alzan para pronunciar engolados discursos de
> erradicación del trabajo infantil, la pobreza impone sus tercas
> reglas, y las paliativas medidas del gobierno no parecen alcanzar
> para posibilitar un cabal ejercicio de derechos.
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> Mariana Contreras
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> A los 12 conducen el caballo en medio del tránsito con la arrogancia
> de John Wayne. Mucho antes desarrollaron una sensibilidad en el tacto
> que les permite –sin abrir la bolsa– diferenciar los restos de arroz
> de los fideos. También en esa época aprendieron a distinguir los
> diferentes tipos de papel, el plástico que sirve y la importancia del
> cartón. Clasifican para la familia, para vender, para los chanchos y
> para el caballo. A esa edad ya entienden la estrecha vinculación que
> tiene su trabajo con el ciclo de la vida.
> Son menuditos y sobre todo ágiles. Aunque se saben ilegales, no
> necesitan esconderse porque también se saben invisibles. Pero en los
> últimos días cobraron notoriedad. Una vez más se relanzó el debate
> sobre las oportunidades para los pobres, las políticas sociales y los
> derechos de los niños. Y ahora estos chiquilines que trabajan con la
> basura consiguieron el mismo destaque que una vez tuvieron los de la
> forestación, que todavía hoy esperan en las plazas de los pueblos que
> los recoja una camioneta, o más atrás, los de las naranjas con sus
> bolsas de 50 quilos que los doblan como juncos. Y que un día van a
> tener los chiquilines que trillan Punta del Este todo el verano, todo
> el día, todos los días, levantando botellas, encarnando anzuelos de
> turistas, fileteando sus pescados, cargando sus sombrillas. Tan sólo
> hay que mirar viendo. Siempre están ahí.
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> LAS PEORES FORMAS. Todo empezó cuando la Intendencia de Montevideo
> acercó al inau un reiterado pedido de la Unión de Clasificadores de
> Residuos Urbanos Sólidos (UCRUS) para que –mientras no existan otras
> alternativas– los adolescentes padres de familia que trabajan en la
> recolección de residuos puedan hacerlo en la legalidad. El trabajo
> para menores de 18 años está prohibido en Uruguay, pero entre los 15
> y los 17, el inau puede entregar un permiso especial si previamente
> se cumplen algunas condiciones.
> El pedido de la ucrus fue denegado por las autoridades competentes,
> que explicaron que el trabajo con residuos entra en la categoría
> denominada "las peores formas de trabajo infantil", explicó Graciela
> Pardo, directora de la Inspección de Trabajo de la institución. En la
> basura se trabaja con material de descarte, contaminado y
> contaminante, animales muertos, vidrios, jeringas, comida
> podrida... "Aun si tuvieran tapabocas y ropa adecuada sigue siendo
> peligroso para un adulto, mucho más para un niño o un adolescente
> cuyo esqueleto y músculos todavía no están totalmente desarrollados,
> y sobre todo para los adolescentes, que se creen que pueden todo",
> consideró Ana Durán, delegada del pit-cnt al Comité de Erradicación
> del Trabajo Infantil (CETI).
> La cifra exacta no se conoce, pero un estudio del Ministerio de
> Desarrollo Social (Mides) registró 570 clasificadores adolescentes
> entre los participantes del panes; de ellos, muchos son jefas y jefes
> de hogar. Además, es sabido que en este trabajo participa toda la
> familia, desde que se recolecta hasta que se clasifica en la casa.
> Sólo en el panes hay registradas 7.542 familias, con un promedio de
> más de tres hijos menores. Haciendo una cuenta rápida se convierten
> en 24.360 niños y adolescentes dedicados en su mayoría al trabajo con
> residuos. Las familias recicladoras son, claro está, bastantes más
> que las que marca el panes.
> La previsible respuesta del inau tendrá su contraparte, también
> previsible: los chiquilines van a seguir metiéndose en los
> contenedores, esquivando el peligro y comiendo basura hasta que la
> alarma pase y puedan volver a ser invisibles.
> Los últimos datos* registrados sobre trabajo infantil son de 2006 y
> hablan de 34 mil niños trabajadores a nivel nacional. Durán dice que
> esa cifra esconde un importante subregistro porque muchas veces los
> padres ocultan que sus hijos trabajan, o no consideran trabajo a las
> tareas que hacen. Según esta especialista, "hay un niño cada cuatro
> viejos, y de ellos más del 50 por ciento vive bajo la línea de
> pobreza. Eso quiere decir que esos niños en algún momento trabajan,
> aunque no tengan empleo. El niño que en el campo hace tareas de peón
> con su familia, por más que sea agricultura familiar, está
> trabajando. La que cuida todo el día a sus hermanos también. Es para
> eso que debe haber una solución".
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> ¿ERRADÍQUESE? El tema de "la solución" no es sencillo ni concita
> unanimidad. El debate sobre cómo asumir la realidad del trabajo
> infantil es uno de los que menos consenso genera entre quienes
> trabajan los temas de infancia; lo dicen los propios involucrados. En
> el ceti conviven numerosas organizaciones y reparticiones del Estado,
> además de las cámaras empresariales (que "están volviendo" luego de
> su retiro de los ámbitos de negociación), que no necesariamente
> tienen la misma visión. Para Durán también se suma otro problema:
> la "sobredimensionada" presencia estatal en la comisión, cuando "no
> toda la gente que va toma decisiones. El Ministerio de Cultura y el
> de Salud mandan a alguien que no puede decidir".
> Suena hueco preguntar si Uruguay puede ofrecer alternativas a los
> niños pobres, cuando no parece haber una alternativa para la pobreza
> en general ni para los padres de los niños que trabajan. El énfasis
> debe estar puesto en que "las posibilidades de los niños están dadas
> por las posibilidades que tienen los adultos", explicó a Brecha
> Susana Falca, de unicef. "Si los adultos están desempleados y sus
> posibilidades se reducen a trabajar en los carritos, las
> posibilidades de estos niños también se van a ver reducidas. Los
> niños, si bien pueden verse como seres independientes, autónomos, en
> cuanto a sus posibilidades de desarrollo, son muy dependientes de las
> posibilidades de sus familias. Y las de sus familias están inmersas
> dentro de las posibilidades de la comunidad."
> Y qué posibilidades tiene esta comunidad para ofrecerle a una señora
> que vive con sus hijos en una pensión de la Ciudad Vieja, si cuando
> los chiquilines salen de la escuela ella todavía está trabajando y
> deben quedarse en la calle. "El niño expulsado porque vive en una
> pieza con 14 personas y no puede andar corriendo por los pasillos, se
> va a la calle y empieza a trabajar en la informalidad con la propia
> banda de amigos, porque todos hacen un mango para ellos", comenta
> Durán. O para los clasificadores de los carritos, porque "nadie
> quiere que los chiquilines trabajen –dice Eduardo Pérez, de la ucrus–
> , pero la jornada de trabajo del clasificador es muy larga, y cuando
> llega a la casa, lo que hacen en la familia es colaborar, y hay casos
> en que alguno ha tenido que sacar a algún niño del estudio para ir a
> los contenedores. Porque hay gente muy mayor o muy gorda que no puede
> entrar a un contenedor y la solución es llevar a alguno de los
> gurises. Cuando salen como responsables de la familia no les queda
> otra, no les da el tiempo para trabajar en la clasificación y
> estudiar".
> Para Falca, "el enfoque para ver el fenómeno del trabajo infantil
> tiene que ser integral y de derechos humanos. Eso implica garantizar
> que se les respeten todos sus derechos. Los responsables finalmente
> son la familia, el Estado y la comunidad, de acuerdo a lo que
> establece la Convención de los Derechos del Niño. Uruguay es parte de
> ella y tiene una responsabilidad en este sentido". Atendiendo este
> aspecto, el ceti creó una subcomisión que se encargará de elaborar
> soluciones específicas para el trabajo con la basura. Entre los temas
> a tratar, se apunta a la creación de guarderías nocturnas en las
> zonas donde viven los recicladores, de manera que éstos puedan dejar
> a sus hijos cuando salen a trabajar por las noches. La idea fue
> puesta a prueba en algún momento por el pit-cnt (con financiamiento
> de la oit), pero se terminó por su alto costo.
> ¿Quién será el encargado de ordenar el desorden en el negocio de la
> basura, de modo que los acopiadores no se queden con diez, cuando
> pagan uno al reciclador obligándolo a multiplicar su horario para
> ganar más? Es otro tema. ¿Quién encontrará el camino para reintegrar
> al sistema educativo a los miles de niños y adolescentes trabajadores
> con algo más que un subsidio que nunca alcanza a cambio de la
> concurrencia? ¿Quién "inventará" una escuela interesante para un pibe
> que a los 12 años maneja la plata que él mismo gana y que tiene sobre
> sus hombros la contribución a la subsistencia de su familia? Tampoco
> se sabe.
> "La condena une a todos, pero los que tienen responsabilidad en la
> temática no han hecho gran cosa para revertir el proceso de exclusión
> social y de pobreza de esos niños. La demostración está en que cada
> vez son más. Uruguay desde la década del 80 no mueve la pobreza
> estructural de los niños. ¿Qué está haciendo el sector político
> legislativo para revertir y para no empujar a esos niños a
> desarrollar actividades que atentan contra su dignidad?", cuestiona
> Luis Pedernera, integrante del Ielsur, que forma parte del ceti,
> asesora a la ucrus y propone un enfoque distinto desde donde analizar
> la problemática.
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> CON USTEDES, EL SISTEMA. "Las condiciones en que se desarrollan
> muchas de las actividades que llevan adelante los niños son
> cuestionables, criticables y merecen la mayor condena. Pero el
> trabajo es un derecho humano y genera una obligación del Estado. Y
> por algo aparece como derecho. A través de él, uno crea, se
> relaciona, aprende. Pero esa visión del trabajo está mediada por la
> visión capitalista que convierte al hombre en un esclavo del
> trabajo", dice Pedernera, que pelea una batalla en minoría por
> conseguir la organización de los niños y adolescentes trabajadores
> (nat). En su visión, y la de quienes apoyan los movimientos creados
> en diferentes países latinoamericanos y europeos, estos grupos
> denuncian las condiciones en que los nat desarrollan sus actividades,
> teniendo como marco de referencia que su situación de pobreza no
> cambiará si dejan de trabajar, y que, ante esa necesidad, tienen
> derecho a hacerlo en condiciones dignas.
> Los nat lograron que el Código del Niño peruano recogiera artículos
> que buscan la protección del niño trabajador, y fueron recibidos en
> 2002 en la Cumbre de la Infancia de la onu. En Uruguay algunos
> consideran impensable esta forma de organización que no haría más que
> legitimar la desgracia de los niños. Otros consideran que es una
> fórmula que sirve para sectores donde la cultura indígena tiene
> fuerte arraigo y su sentido del trabajo y de lo comunitario puede
> sostener una propuesta de este tipo.
> Para el integrante del Ielsur, la necesidad tiene que ver con "la
> lucha para que los niños sean reconocidos como sujetos de derecho y
> que los derechos que valen para los adultos también lo sean para los
> niños. No puedo decir ahora `no, uso la Declaración Universal hasta
> tal artículo, tal otro no, para cuando cumplan 18 años', porque la
> visión del trabajo que emana de allí no es la visión de esta sociedad
> capitalista explotadora del hombre. La Convención no
> dice `erradiquemos el trabajo infantil', sí condena la explotación. Y
> ese es el piso del que no tenemos que bajarnos nunca; la explotación,
> la esclavitud, la servidumbre es condenable en adultos y tanto más en
> niños por su condición". En el ideal de vida de los niños deberían
> estar contemplados la "educación en un lugar privilegiado, todos los
> derechos, la vivienda y la atención sanitaria. Todas esas cuestiones
> son de derecho, todos aspectos que el mundo capitalista no contempla
> y a los que es posible aspirar en base a un trabajo que, acompañado y
> en condiciones, permita romper el círculo de pobreza".
> En algún punto los discursos se tocan. Por algo Durán
> dice: "Producimos gente para que se vaya, y los que se quedan sean el
> refugo. ¿Y qué hacemos como país? Me preocupo porque estamos
> reproduciéndonos ahí como clase. Los futuros trabajadores son ésos,
> de nivel cada vez más bajo. Y los derechos bajan cuando no los sabés
> defender. Como clase tenemos que pelear para reproducirnos de manera
> digna. Eso quiere decir que nuestros hijos estén en condiciones de
> formarse y estudiar para trabajar dignamente. Yo no mandaría a mis
> hijos a trabajar a la basura. Hay gente que no tiene opción".
>
> * Los datos se consignan en un módulo especial de la Encuesta
> Continua de Hogares del Intituto Nacional de Estadísticas.
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> Ellos, los que trabajan
>
> • 28.088 adolescentes de entre 12 y 17 años (representan el 10,6 por
> ciento del total de esa franja de edad).
>
> • 5.932 niños de entre 5 y 11 años (2 por ciento del total).
>
> • 10.987 no concurren a un centro educativo (32,3 por ciento).
>
> • En las localidades de más de 5 mil habitantes, las ganancias
> mensuales oscilan entre 184 y 1.288 pesos, según se trabaje con otro
> menor o con un adulto.
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> • En las localidades de menos de 5 mil habitantes lo obtenido por mes
> oscila entre 293 y 2.243 pesos.
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> Brecha digital