Agua podrida
Hace poco más de mes y medio atrás escribí la columna que van a leer para la revista RumboSur.
Como pienso que el tema es de vital importancia –y como siempre me he considerado un tipeador de ideas, no más, no menos-, cuento desde ya en la reiteración con la benevolencia y comprensión de ambos sitios –la revista y el portal-, de manera que estas ideas, aun en el error y para permitir ser refutadas si cupiera, puedan llegar a las más personas.
Las Naciones Unidas han sido claras: para el 2026 el agua va a alcanzar para menos de la mitad de la población mundial.
Esto ha llevado a afirmar que la Tercera Guerra Mundial será por el agua. No en vano llamada el oro blanco...
Hace unos dos o tres años el argentino Miguel Auge, Doctor en Geología y profesor de Hidrogeología de la Universidad de Buenos Aires, quería estudiar el Acuífero Guaraní (junto a las universidades y facultades brasileñas y uruguayas), para lo que se pedían unos 6 milloncitos de dólares a pagar entre todos los países del MERCOSUR.
Los respectivos gobiernos no cedieron los fondos.
El Banco Mundial, en cambio, sí tenía guita.
Puso unos 27 millones de dólares (algo más de lo que necesitaban nuestros científicos) y es el que estudia, entonces, cuánto vale nuestro acuífero.
Un uruguayo, Sergio Jellinek, asesor en Comunicaciones para Desarrollos Sostenibles del Banco Mundial, se lo confirmaba a la periodista argentina Luciana Peker en Enero del 2006:
“Éste es un proyecto del Fondo Mundial de Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en ingles) que se realiza en forma de donación”.
La ‘donación’ permite, hay que decirlo, el acceso a información privilegiada que ni siquiera hoy nuestros científicos poseen.
También hay que decir que la palabra ‘donación’ rechina, asociada al Banco Mundial, cuando se sabe que el Banco es el principal acreedor de los países en desarrollo, cuando se repasa que sus decisiones básicamente quedan en manos de los países ricos de la organización, como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón a la cabeza, o, cuando es de público conocimiento que los sectores más críticos de la gestión del BM sostienen y denuncian que la concesión de créditos suele estar sujeta a condiciones que, de hecho, desangran el sistema social de los países receptores.
Se le ha dado muy poca importancia a las denuncias sobre los efectos sociales y ecológicos que tienen los proyectos financiados x el Banco.
Así, esta ‘ayuda al desarrollo’ sigue fomentando planes de gran envergadura que destruyen el espacio vital de las poblaciones locales, mientras los inversores se alzan con suculentas ganancias.
Algunos numeritos: el Acuífero Guaraní tendría una extensión de 1,2 millones de kilómetros cuadrados de los cuales el 71% estaría en Brasil, el 19 % en Argentina, alrededor del 6 % en Paraguay, quedando aproximadamente un 4 % debajo de nuestro territorio.
Nada mal, x cierto.
Sin embargo, al momento de la charla entre el funcionario uruguayo del Banco Mundial y la periodista argentina, los datos que manejaba el BM contrastaban bastante con los del experto de la Universidad de Buenos Aires, Miguel Auge.
Veamos: mientras para el Banco Mundial la cantidad de personas que han de poder beber agua gracias al Acuífero serían 360 millones, para la UBA serían un poquito más, unas 6000 millones de personas.
Mientras el Banco Mundial estima que esta fuente de agua podría durar unos 100 años, la UBA dice que el doble, unos 200 años.
Y, lo más importante, mientras el BM cree que se podrían servir 300 litros x día x habitante, la Universidad de Buenos Aires piensa que serán solo 100 litros x día x habitante.
Es una suerte que el Banco Mundial y el geólogo de la UBA coincidan –x lo menos- en que el acuífero tiene, x lo bajo, unos 40 mil kilómetros cuadrados de extensión (como se verá existe un rango amplio de diferencia entre las estimaciones más optimistas y las otras).
Toda la cuestión recién se blanqueará el próximo año, 2008, si es que el Banco Mundial se decide a comunicarnos qué es lo que tenemos debajo de Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay.
El otro dato importante a considerar lo aportó el Foro Alternativo del Agua, que estimó el consumo medio de agua de los estadounidenses en 600 litros diarios, mientras acá en los países del Sur es de 20 litros.
Una diferencia elocuente x demás.
Otro ítem de la distribución de la riqueza...
Es por todo esto importante la información, de todo esto depende no sólo el futuro de la región, sino del planeta.
Hace unos pocos días se informó que el BM va a financiar un proceso de modernización del sistema de agua potable en nuestro país (tan necesario, x cierto).
OSE recibirá unos 50 millones de dólares que deberá devolver en 15 años, y pondrá unos 18 millones de dólares para completar las obras (en este caso la rehabilitación y mejora de la planta de Aguas Corrientes, la reducción de agua no contabilizada y el incremento de la cobertura de alcantarillado).
Carlos Colacce, presidente de la empresa estatal, dijo que el dinero también será utilizado para la instalación de varios laboratorios que medirán la calidad del agua en distintas zonas del país y para la ampliación de la capacidad de bombeo.
Todo hasta aquí se presenta necesario y razonable, pero también es bueno recordar que los funcionarios de OSE piensan que con los dinerillos que pone el organismo bien podrían regularizarse algunas otras cosas que les atañen y que dicen les sale caro a los uruguayos.
Para los que venimos observando con desconfianza al Banco Mundial en sus emprendimientos –y no sólo acá-, es imposible separar una cosa de la otra (la donación del acuífero, el préstamo para las obras), así que parece realmente una tarea de ‘saneamiento’, ésta que hace hoy el Banco Mundial, al prestar este dinero al Uruguay.
Clarito como el agua.